Derechos animales y accidentes nucleares

FSMA2019_Trip_Online_SP_01FSMAN2019-03Nuestra compañera Carmen Ibarlucea estuvo el sábado 1 de junio en Madrid, en el IV Foro Social Mundial Antinuclear, y tuvo una ponencia titulada: Los animales víctimas olvidadas de los accidentes nucleares. El foro se desarrollo en el Centro Cultural Matadero, teniendo como eje principal las mesas redondas con personas llegadas de Rusia, Turquía, Japón, Francia, USA y Portugal, y que se desarrollaban en la nave Terneras.

Otro eje de ponencias giraba en torno a los derechos, en lo que denominaron Espacio A-2, junto a la escuela de danza, y fue allí, en una sala con capacidad para unas treinta personas, donde nuestra compañera habló de lo sucedidos con los animales en los dos grandes accidentes nucleares, Chernóbil y Fukushima.

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Su mensaje iba dirigido a la comunidad animalista para que se haga consciente del sufrimiento que la radiación provoca en los animales, y las consecuencias negativas que tienen para los animales que comparten la vida con nosotras, las personas, y a los que desde las administraciones la única solución que se les da es la muerte, porque ningún plan de evacuación los incluye.

A nuestra compañera le abrió los ojos la lectura del libro de Svetlana Alexiévich, premio nobel de literatura 2015, “Voces de Chernóbil” donde leyó descripciones como esta:

En la tierra de Chernóbil uno siente lástima del hombre. Pero más pena dan los animales. Y no he dicho una cosa por otra. Ahora lo aclaro … ¿Qué es lo que quedaba en la zona muerta cuando marchaban los hombres? Las viejas tumbas y las fosas biológicas, los así llamados “cementerios para animales”. El hombre solo se salva a sí mismo, traicionando al resto de los seres vivos.

Después de que la población abandonara el lugar, en las aldeas entraban unidades de soldados o de cazadores que mataban a tiros a todos los animales. Y los perros acudían al reclamo de las voces humanas…, y también los gatos. Y los caballos no podían entender nada. Cuando ni ellos, ni las fieras ni las aves eran culpables de nada, y morían en silencio, que es algo aún más pavoroso.

Y se puso a investigar más, por lo que se dio cuenta de que la misma situación se había repetido en el accidente nuclear de Fukushima, pese a que este ha sucedido 8 años atrás, y se supone que las autoridades ya deberían haber aprendido. Encontró entonces que hubo en la región personas desobedientes que se quedaron para salvar a los animales, alguno porque no pudieron salvarlos a todos, que el gobierno ordenó matar “humanitariamente”.

Nombres como el de Masami Yoshizawa, que vive a 14 kilómetros de la central nuclear, y que vio morir de sed y de hambre a las vacas que sus convecinos abandonaron, o Keigo Sakamoto, es un ex agricultor de arroz que vive a nueve kilómetros de la central nuclear y que acogió en su granja a perros, gatos y otros animales. O Naoto Matsumura, un ex trabajador de la construcción al que se conoce en las redes sociales como el “guardián de los animales de Fukushima” y así hasta nueve personas desobedientes.

Estas personas cuidan de los animales afectados por la radiación, que desarrollan cáncer, o que han nacido con mutaciones que les hacen difícil sobrevivir sin la atención adecuada.

En los últimos años, algunos medios de comunicación se han hecho eco de cómo la vida silvestre se abre paso en Chernóbil y difunden imágenes de manadas de lobos, alces, ciervos, tejones, caballos y castores, también de manadas de caballos Przewalski, una subespecie de caballo salvaje rara que está en peligro de extinción y que fueron introducidos en la Zona de Exclusión en 1998 para restaurar la biodiversidad en el área. Lo que no nos cuentan es que la vida de estos animales es más corta de lo que debería porque al alimentarse con vegetación radioactiva, su salud se ve gravemente afectada.

Chernóbil sufrió una pérdida completa de coníferas en una zona es de aproximadamente 400 hectáreas. aún hoy en esta zona los troncos pinos tienen un color ladrillo, con agujas que crecen excesivamente, o no son demasiado cortas.

La persona que más tiempo y esfuerzo a dedicado a estudiar las consecuencias de la radiación en los animales es Timothy Mousseau que ha estado estudiando las poblaciones de aves en Chernóbil durante más de una década, demostró en un estudio reciente que las golondrinas Mousseau que viven en zonas altamente contaminadas tenían altas tasas de anomalías, desde albinismo parcial a picos deformados. La población de golondrinas de Chernóbil presenta unos porcentajes importantes de ejemplares con albinismo parcial, esto es, presencia de plumas blancas en lugares donde deberían ser oscuras. En condiciones normales, ésta es una mutación rara entre estos pájaros: no más allá del 3% de las golondrinas tienen albinismo parcial. Pero en región de Chernóbil los casos se multiplican por cinco.

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En el caso de los perros los problema de salud son la rabia, el parvovirus, el moquillo y la hepatitis. La sociedad civil se ha organizado para atender a los animales de familia, incluso algunas organizaciones humanitarias han abierto líneas de trabajo también para atender a los animales, es el caso de Clean Futures Fund (CFF), una organización sin fines de lucro con sede en Michigan que trabaja en proyectos de apoyo en Chernobyl, están brindando a los perros la atención médica que necesitan. La organización ha establecido tres clínicas veterinarias para los perros en el área.

En Fukushima están japan cat network y Animal Rescue System Fund que han atendido a más de dos mil animales y aplican el método CES ya que no dan abasto para conseguir hogares.  

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Pero como estábamos en un foro antinuclear, la mayor parte del público asistente eran personas con sensibilidad ecologista, pero que desconocían el movimiento antiespecista y que no seguramente nunca se habían planteado pensar en la situación de los animales, por ello nuestra compañera uso un poco de su tiempo en dar una pincelada histórica, para contrarrestar la desinformación que a veces nos acusa de ser un movimiento de personas de ciudad demasiado sensibles en el siglo XXI, y presentó al auditorio a dos personas relevantes en la Historia. La primera Asenath Hatch Nicholson (1792 – 1855) una filósofa de Nueva York, que fue la primera persona en documentar la Gran Hambruna de Irlanda y movilizar a la ciudadania norteamericana para enviar ayuda humanitaria, y como feminista vegana fundo el primer restaurante vegano de la gran manzana.

Y el segundo, Charles Darwin, que además de elaborar la teoría de la evolución, también se planteó el dilema intelectual sobre la compasión. Según Darwin, los seres humanos, en el origen de la civilización formábamos grupos en los que nos preocupamos únicamente por aquellos que teníamos cerca, pero a medida que avanzamos, extendemos las fronteras del círculo de la compasión para incluir a otros y alcanzaremos la perfección moral cuando incluyamos a todos los seres capaces de experimentar dolor.

Reforzó este punto mencionando el informe de AVTAMA donde se expone el punto de vista de los científicos sobre el complejo entramado existente en las diversas ciencias respecto a qué significa hablar de los animales como seres sensibles o sintientes.

Los animales superiores entre los que están los mamíferos, disponen de un sistema nervioso central que les capacita para hacer un análisis del medio y tomar una decisión.

Terminó la exposición hablando de los costes económicos de la restauración de los dos mayores accidentes nucleares:

  • Chernobyl (1992) …… en 90 mil millones de euros; las estimaciones en 2003 aumentaron a 211,08 mil millones (solo para Bielorrusia).
  • Fukushima ……  10 mil millones (compromiso del gobierno para los costos de limpieza) actualizados a más de 100 mil millones de euros.

Datos del estudio “Nuclear Risk Pricing” autor Daniel Bechstein (Stanford University, 2013)

Y haciendo una consideración sobre lo que habría que añadir a los planes de evacuación, como:

  • Censar los animales para prever la cantidad de recursos necesarios y garantizar su traslado.
  • Contar con una relación de lugares donde ubicar a los animales (fincas, albergues, protectoras, escuelas veterinarias, campings, …)
  • Acuerdos con las aseguradoras para que asuman en sus pólizas los gastos de evacuación en vez de restituir la pérdida.
  • Los purines deben ser almacenados para su tratamiento posterior, ya que se trataría de una ubicación transitoria y por tiempo limitado.
  • Revisión de los cercados para que no impidan la huida de los animales salvajes/silvestres.

Desde nuestra entidad consideramos que la conclusión lógica para prever los resultados tremendamente adversos de los accidentes nucleares, la mejor prevención es cerrar las centrales nucleares.

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